Salud

¿Me hago vegetariano? Lo que cambia al dejar la carne en España

¿Dejo la carne y el pescado del todo, me quedo en flexitariano o sigo comiendo como hasta ahora?

Dejar la carne en España tiene una ventaja que se suele olvidar: la cocina de aquí está llena de lentejas, garbanzos, verdura de temporada y huevos. Lo difícil suele estar fuera de casa, entre el menú del día, el jamón que aparece en cualquier tapa y la comida del domingo con la familia. Y hay un detalle de salud que no admite improvisación, la vitamina B12.

Respuesta breve

Merece la pena si tienes un motivo que te sostenga, sea ético, ambiental o de salud, y te gusta cocinar o quieres aprender, porque la despensa española pone mucho de su parte con legumbres, huevos y verdura. Organiza desde el primer día la vitamina B12, que se aconseja suplementar también a quien toma huevos y lácteos. Si las comidas familiares y el bar pesan mucho en tu vida, empieza como flexitariano con la pauta de la AESAN de no más de tres raciones de carne a la semana y decide después si das el paso completo.

Balance de la plantilla

Demasiado parejo para decidir

Los lados están casi igualados: prueba a desglosar más los puntos grandes.

53%
A favor
47%
En contra
El pro más fuerte

Alineas lo que comes con lo que piensas sobre los animales y el impacto de la ganadería

El mayor riesgo

Renunciar también al pescado cuesta en un país que lo come tanto, y muchos se quedan en pescetarianos

Cómo funciona el veredicto

Cada elemento cuenta con el peso que le diste. Los subpuntos pueden reforzar o debilitar a su elemento padre hasta en un 50%: tu propia valoración siempre manda.

Toca cualquier argumento de abajo para desactivarlo y mira cómo se mueve la balanza: los subargumentos cambian el peso de su elemento padre.

Pros

Contras

Hazlo tuyo

Ajusta los argumentos y los pesos a tu situación: el veredicto se recalcula al instante.

Revisa antes de decidir

  • Haz un mes de prueba con legumbres al menos cuatro o cinco días por semana antes de anunciarlo a nadie
  • Pide cita con tu médico de familia o un dietista-nutricionista para fijar la pauta de B12 y una analítica de partida
  • Apunta diez platos que te gusten y sepas hacer entre semana, de las lentejas con verduras al pisto o la tortilla
  • Cambia a sal yodada en casa, sin pasar de una cucharadita al día
  • Pregunta en tu bar o restaurante habitual por el caldo y el sofrito de los guisos, que a menudo llevan carne
  • Habla antes con quien cocina en las comidas familiares para que el cocido del domingo no te pille por sorpresa
  • Compara los tiques del súper de un mes antes y después, separando legumbres y verdura de los productos «veggie» procesados

Preguntas frecuentes

¿Tengo que tomar vitamina B12 si como huevos y lácteos?
Es lo más prudente. La Agència de Salut Pública de Catalunya aconseja un suplemento de B12, diario o semanal según la dosis, tanto en la dieta ovolactovegetariana como en la vegana, y usar sal yodada sin pasar de una cucharadita al día. Los huevos y los lácteos aportan algo, pero no siempre lo suficiente. Tu médico de familia o un dietista-nutricionista te dirán la pauta y si conviene una analítica de control.
¿De dónde saco la proteína sin carne ni pescado?
De lo de siempre en la cocina española, bien combinado. Lentejas, garbanzos y alubias, huevos, queso y yogur, frutos secos y, si te gustan, tofu o soja texturizada, que ya encuentras en cualquier supermercado grande. La AESAN recomienda a toda la población al menos cuatro raciones de legumbres por semana; quien deja la carne suele acabar tomándolas casi a diario.
¿Cómo como fuera de casa sin carne?
En ciudad, mejor de lo que parece; en un pueblo o en un asador, peor. Tortilla de patatas, pisto, escalivada, pimientos de Padrón o unas espinacas con garbanzos resuelven muchas comidas. Pregunta siempre por el caldo y el sofrito, porque muchas legumbres y verduras se guisan con chorizo, panceta o hueso de jamón. En el menú del día suele haber algún primero sin carne; el segundo plato es lo que más cuesta.
¿Sale más barato comer vegetariano?
Si cocinas en casa, casi siempre. Un kilo de lentejas o garbanzos secos rinde muchas raciones y cuesta bastante menos que la carne o el pescado para el mismo número de comidas. La cuenta se dispara cuando llenas el carro de hamburguesas vegetales y productos «veggie» procesados, que valen lo mismo que la carne o más. Compara los tiques de un mes antes y después.
¿Y si me hago flexitariano en lugar de vegetariano?
Es la vía que eligen muchos. La AESAN ya pide a todo el mundo un máximo de tres raciones de carne a la semana, mejor de ave o conejo, y reducir al mínimo la carne procesada. Si comes legumbres casi a diario y dejas la carne para dos o tres comidas, cumples esa pauta sin renunciar al cocido de tu madre. Después puedes decidir con calma si das el paso completo.

¿Dejo la carne y el pescado del todo, me quedo en flexitariano o sigo comiendo como hasta ahora?

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