Relaciones

¿Deberíamos abrir nuestra relación?

¿Abrimos la relación o seguimos siendo monógamos?

Abrir una relación puede profundizar la honestidad y cubrir necesidades que una sola persona no puede llenar sola, o puede sacar a la luz grietas que la monogamia venía tapando en silencio. Antes de cambiar las reglas por las que ambos viven, expongan las verdaderas ventajas y desventajas en lugar de decidir en el calor de una buena semana o de una difícil.

Respuesta breve

Abre tu relación solo si parte de una base estable y de confianza y ambos dicen un sí genuino y sin presión: en esas condiciones, y con reglas claras sobre seguridad, límites y puestas al día, puede funcionar bien. Si lo planteas para rescatar una relación que va mal, acallar el ultimátum de tu pareja o combatir el aburrimiento, suele ensanchar las grietas existentes en lugar de cerrarlas; sigan siendo monógamos y arreglen primero el problema de fondo.

Balance de la plantilla

Se inclina por el no

Los contras llevan ventaja, pero no por goleada.

44%
A favor
56%
En contra
El pro más fuerte

Nos libera para cubrir necesidades que una sola persona realmente no puede llenar sola

El mayor riesgo

En realidad solo uno de nosotros lo quiere; el otro aceptaría bajo presión

Cómo funciona el veredicto

Cada elemento cuenta con el peso que le diste. Los subpuntos pueden reforzar o debilitar a su elemento padre hasta en un 50%: tu propia valoración siempre manda.

Toca cualquier argumento de abajo para desactivarlo y mira cómo se mueve la balanza: los subargumentos cambian el peso de su elemento padre.

Pros

Contras

Hazlo tuyo

Ajusta los argumentos y los pesos a tu situación: el veredicto se recalcula al instante.

Revisa antes de decidir

  • Confirmen que el sí es mutuo y dado libremente, no un ultimátum ni una jugada para retener a uno de ustedes
  • Acuerden reglas básicas por escrito mientras están en calma: sexo seguro y pruebas, con quién no, noches fuera, cuánto quieren saber
  • Nómbrense ahora los detonantes de celos, y acuerden que cualquiera puede pausar o renegociar en cualquier momento
  • Sean honestos sobre el motivo real: reparar una relación que va mal es la razón equivocada para abrirla
  • Presupuesten el tiempo y la energía emocional que ligar con otros realmente lleva, además de su vida actual
  • Fijen un ritmo de puestas al día para revisar cómo va, y decidan de antemano qué les diría que hay que parar

Preguntas frecuentes

¿Abrir una relación suele salvar a una que va mal?
Rara vez, y a menudo consigue lo contrario. La no monogamia funciona mejor desde una base estable, donde la confianza ya es alta y ambos lo quieren de verdad, no como rescate ante el aburrimiento, la distancia o una pareja que amenaza con irse. Abrirla multiplica la carga emocional, así que las grietas existentes tienden a ensancharse. Si lo planteas para evitar una ruptura, resuelve primero el problema de fondo.
¿No prueban los celos que una relación abierta no funcionará para nosotros?
No necesariamente. Casi todo el mundo siente celos en algún momento de la no monogamia; la cuestión es si puedes nombrarlos, sostenerlos y hablarlos en vez de dejarte controlar por ellos. Las parejas a las que les va bien tratan los celos como información sobre una necesidad no cubierta, no como un veredicto. Si incluso escenarios hipotéticos disparan un pánico que no podéis conversar con calma, es señal de ir más despacio, no necesariamente de parar para siempre.
¿Qué reglas básicas fijan primero las parejas abiertas?
Los acuerdos iniciales habituales cubren las prácticas de sexo seguro y la frecuencia de pruebas, con quién sí y con quién no (amistades, colegas, ex), cuánto quieren saber sobre las otras parejas, si se permiten las noches fuera, y un ritmo de puestas al día para revisar las reglas. La mayoría también acuerda que cualquiera puede pausar o renegociar en cualquier momento. Escríbanlas mientras están tranquilos, no en pleno conflicto.
¿Cómo saber si ambos lo queremos de verdad?
Busquen un sí genuino de cada uno, dado sin presión ni ultimátum. Si una de las personas acepta solo para que la otra no se vaya, eso es sumisión, no consentimiento, y suele aflorar más tarde como resentimiento. Un sí mutuo real sobrevive a una conversación lenta y de baja presión, y sigue ahí una semana después.

¿Abrimos la relación o seguimos siendo monógamos?

Hazlo tuyo